La fotografía de bodas: de lo formal a lo experimental

Juan Miguel López

12/13/20252 min read

Después de 15 años capturando fotografías en eventos —principalmente bodas—, uno se permite experimentar un poco. Con el tiempo aprendes a reconocer y capturar los momentos que se convertirán en grandes recuerdos para los novios; sin embargo, la misma rutina también te invita, en algún punto, a ir un poco más allá con lo que tienes en tus manos: la cámara y sus lentes.

Contrario a lo que muchos piensan, en mi experiencia no es necesaria una gran cantidad de objetivos. En lo personal, considero esenciales los siguientes:

  • 10–22 mm: ideal para espacios reducidos como cuartos de hotel, ascensores, vehículos o fotografías grupales.

  • 18–135 mm: muy versátil, cubre diversas distancias focales y permite adaptarse a distintas situaciones.

  • 24–70 mm f/2.8: indispensable en áreas con poca iluminación.

  • 50 mm: un clásico que nunca debe faltar.

Con el tiempo, lo que más me mantiene interesado en este tipo de eventos es la posibilidad de experimentar, especialmente con velocidades bajas y luces de speedlight sincronizadas a la segunda cortina, para lograr un ambiente donde convergen movimiento y estabilidad.

Si a esto añadimos un movimiento de zoom para generar efectos de luz, se obtienen resultados que quizá no sean necesariamente para los novios, pero sí para una experiencia creativa personal, capaz de sorprender incluso al propio fotógrafo.